lunes, 10 de noviembre de 2008

miNatura 38. El último antes del siguiente cambio de presentación

Con este número cerramos la siguiente etapa del miNatura Un número con lo de siempre y alguna reseña cinematográfica, aquellos que nos gusta y queríamos compartir. Una reseña en este número hacía mención de la Web Guaicanliterario, una web cubana sobre el género, que está próxima a resurgir, una excelente noticia que esperamos se confirme y sea efectivo e próximas fechas.



Febrero‘02 Ciencia Ficción, Fantasía, Horror . . . Vol. 38

Editores: ACBDo, Yohanka Licea y Orlando J. Rodríguez. Ilustrador: Enrique Enriquez. Distribuidores: AHS, Grupo de Promoción Cultural EUREKA, Grupo i,Real, Grupo Espiral y Biblioteca Nacional José Martí.


Este número debió llamarse “Viajes Místicos” o algo por el estilo, pero el tiempo no es mi aliado precisamente, así que tienen que contentarse con esta edición inclasificable.


INVITADO
Marcelo Denevi (Argentina, 1922)

LA HORMIGA
Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las INVITADO: Marco Denevi (Argentina, 1922) se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de identificarlo con el Gran Universo. Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita: "Arriba...luz...jardín...hojas...verde...flores..." Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.
(Escrito por Pavel Vodnik un día antes de suicidarse. El texto de la fábula apareció en el número 12 de la revista Szpilki y le valió a su director, Jerzy Kott, una multa de cien znacks.) Fuente: INTERNET.
FUENTE: Internet

LA CASA DE LOS ABUELOS DE RÍSER
Uno piensa, y hasta interiormente llega a convencerse, de que la casa de los abuelos es la más vieja. Quizás por eso, desde el primer momento, tuve la sospecha de que no había llegado precisamente a la casa de los abuelos de Ríser.
Los enrejados de la puerta de entrada fueron el primer aviso. Se me antojaban figuras salidas de la noche, espectros como madreselvas apoderándose del vacío; un vacío que solo se salva como los paracaidistas: con un empujón del que viene detrás. Y eso fue la pregunta de mi sombra, cuando su voz chocó contra mi espalda recordándome todos los atributos de la incertidumbre, la necesidad que tiene todo hombre de tocar alguna vez a la puerta de lo desconocido.
Antes repasé mentalmente el camino que había tomado, y era correcta la trayectoria. Golpeando la duda, logré la magia de oír pasos en aumento, pasos detrás de una puerta a punto de abrirse...
Pepe Sánchez

Código
Rik giró y su cuchillo penetró el cuello del soldado enemigo. Ni un quejido, ni un gemido. El silencio era sepulcral. “...Esta misión es de la mayor importancia...” le habían dicho, y él se había sentido orgulloso de sí mismo. “...Esto es una guerra y debemos vencer...” recordaba convencido. Su preparación de tanto tiempo ahora se ponía a prueba. Su puntería milimétrica, sus músculos de acero, sus rápidos reflejos y su código de honor. Todos en su escuadrón poseían alguno, y el suyo, era intransgredible. Pasó a cuchillo a dos soldados más, la puerta que aparecía marcada en el plano estaba a la vista. “...Hemos ubicado el centro de comandos enemigo...” repetía su memoria. Dentro de Rik un calor extraño reptó por el pecho hasta transformarle el rostro. “Debo mantenerme sereno, nada de ira” intentó controlarse. A su cabeza acudieron lo recuerdos de aquel primer bombardeo sorpresivo donde habían muerto su mujer, sus hijos, sus padres... Con un grito se lanzó contra la puerta, dispuesto a morir, dispuesto a matar. La habitación estaba bien iluminada y llena de paneles de control holográfico. Se volvieron cuatro miradas inocentes, cuatro criaturas que escasamente sobrepasaban su cintura. “Imposible” pensó. “Esto es monstruoso” y tuvo que contener las lágrimas. “No puedo hacerlo” soltó el cuchillo. Entonces los niños tomaron sus armas y lo mataron.
Javier de la Torre

AQUÍ PUEDE
HABER UN TEXTO
TUYO


Nuevas reflexiones sobre Ariadna
Fue en realidad Ariadna la que mando a construir el laberinto, como un nido perfecto e inexpugnable donde saciar pasiones que solo la pobre bestia (mitad hombre mitad toro) podía calmar.
Y fue un cambio de humor (y la frágil apariencia de Teseo) lo que permitió la destrucción de su ya extenuado amante, el cual fue instantáneamente sustituido por el héroe en boga.
ACBDo

Vocación
Siempre soñó con ser un gran mago y de hecho tenia gran habilidad para desaparecer cosas (con la practica incluso pudo desapare-cer algunas mas-cotas) contaba además con cier-to talento histrió-nico. Pero su gran problema, el que nunca pudo resolver, consis-tía en hacer que aparecieran nuevamente; jamas lo logro; Así como tampoco pudo desaparecer personas.
Y fue por esto que tuvo que renunciar a la magia y buscar un nuevo oficio, uno por supuesto en el que no desperdiciara su talento, fue por eso que se hizo dictador
Erkins Rumayor Fleixas


ILUSTRACIÓN: ENRIQUE ENRIQUEZ

Comunión
U fiel de una religión cuyo dios principal se adoraba bajo la efigie de un gato soñó cierto día que era un ratón. Con ese sueño alcanzó la iluminación a través del terror religioso, al ser cazado, atormentado y finalmente devorado por la Divinidad.
Juan Pablo Noroña L.

El camino del faquir
Había salido del sistema. Era cierto que el procedimiento no era, digamos, ortodoxo. Pero su experiencia personal debería bastar para convencerlos. No fue así. Se rieron de él, de su método. Solo ahora entendía que tenían algo de razón. Lo cegó su propia y minúscula victoria frente al poderoso enemigo, al que en realidad no había causado ningún daño apreciable.
La lucidez de la libertad no fue para él euforia sino miedo a lo desconocido, miedo al punto cero, a estar en el principio. Pero era la libertad y no era intercambiable por la seguridad y la rutina de su prisión. El método ya era otra cosa. Requería valor, o de lo contrario un sentimiento mínimo de autodestrucción causarse el dolor suficiente, solo con el objetivo de salir. Pero lo verdaderamente difícil era tan solo concebir esa idea. Había comprendido que si se lograba, eso solo podía significar que ya eras libre. No había descubierto un camino. El camino solo se presentó como una opción a seguir. Sus supuestos conocimientos no le servían a nadie. Entendía, al fin, que los otros debían encontrar su camino por si mismos. Ya él había encontrado el suyo.
Madeleine Sánchez

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ESPECIAL: Julio Cortazar

Destruir una ciudad
Se espera escondido en el pasto, a que una gran nube de la especie cúmulo se sitúe sobre la ciudad aborrecida. Se dispara la flecha petrificadora, la nube se convierte en mármol, y el resto no merece comentario.
La Vuelta al día en ochenta mundos, Editorial Siglo XXI

Aplastamiento de las gotas
Yo no se, mira, es terrible como llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro que hastió. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Esta prendida con todas las uňas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas, inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

El Diario a Diario
Un señor toma un tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora mas tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo.
Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que un muchacho lo ve, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo encuentra, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que para lo que sirven los diario después de estas excitantes metamorfosis.
Dos veces Bueno: Cuentos Brevísimos Latinoamericanos, Desde la Gente.



Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles d espliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las ancoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.


“Tiene de todo, menos alma.”
Metropolis, Fritz Lang

Instrucciones-Ejemplos sobre la forma de tener miedo

En un pueblo de Escocia venden libros con una pagina en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa pagina al dar las tres de la tarde, muere..

En la plaza del Quirinal, en Roma, hay un punto que conocían los iniciados hasta el siglo XIX, y desde el cual, con luna llena, se ven moverse lentamente las estatuas de los Dióscuros que luchan en sus caballos encabritados.

En Amalfi, al terminar la zona costera, hay un malecón que entra en el mar y la noche. Se oye ladrar a un perro más allá de la ultima farola.

Un señor está esténdiendo pasta dentífrica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada.

Al abrir el ropero para sacar una camisa, cae un viejo almanaque que se deshace, se deshoja, cubre la ropa blanca con miles de sucias mariposas de papel.

Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.

El medico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.


“El Poder ennoblece, el Poder absoluto ennoblece absolutamente.”
Los Mercaderes del Espacio

EN NUESTRO PRÓXIMO NÚMERO
Daina Chaviano

POESÍA: Anabel

Elegía
A los cosmonautas que no volvieron
que allí están.
A ustedes,
Que mirando las olas verdi-azules
Amaron sin fronteras el infinito abierto
No importa con qué fin rompieron la barrera.

Yo siento en mis heridas
Sus ojos dilatados, sus manos extendidas
Abriendo con el pecho las puertas al futuro
De ingrávidas pupilas.

A ustedes,
Que el sepulcro de estrellas encendidas
Los acoge en los inmenso, tendrán sitio
en el mito, en la leyenda cierta de ese futuro intenso.
Marzo 1991

II
Solo queríamos rozar
Con la pupilas el incógnito infinito
¡ Estábamos tan ciegos!

III
Yo siento el suelo bajo los pies
lo piso firme,
es mi cabeza
la que está llena de nubes.
Enero 1991

Memorando Nº1
...Polvo de estrellas
sobre el retablo de tu cama,
residuos del pacto que sellamos con la noche
¡No lo sacudas!

Memorando Nº3
Labios que chasquean
marcando las pulsaciones
del cable telefónico
en besos conclusivos,
reposen esta noche robada
en la piel de los míos.
Enero 1994

FÁBULAS EÓLICAS II
Mis soledades fueron inmortales
hasta que tú
colonizaste el viento
Un viento en ráfagas que habita
de mi mano a tu beso
Un viento de marzo destejido
por tus dedos
descubriendo el tibio anhelo
Un viento en remolinos titánicos
urgentes
perforando mi cuerpo
Eólico bombardeo a presión
de canción
sobre el Silencio.
Mayo 1992


The Lord of The Rings, 2001, Nueva Zelanda & USA, Dirige: Peter Jackson, Guión. Frances Walsh, Philippa Boyens, Peter Jackson. Basado en el libro de J.R.R. Tolkien, Producción: Peter Jackson, Barrie M. Osborne y Tim Sanders, Música: Howard Shore y Enya, Fotografía: Andrew Lesnie, Montaje: John Gilbert, D. Michael Horton y Jamie Selkirk, Diseño de producción: Grant Major, Dirección artística: Dan Hennah, Vestuario: Ngila Dickson, Decorados: Tanea Chapman y Victoria McKenzie, Actores: Elijah Wood (Frodo), Ian Mckellen (Gandalf), Liv Tyler (Arwen), Viggo Mortensen (Aragorn), Sean Astin (Sam), Cate Blanchett (Galadriel), John Rhys-Davies (Gimli), Billy Boyd (Pippin), Dominic Monaghan (Merry), Orlando Bloom (Legolas), Hugo Weaving (Elrond), Sean Bean (Boromir), Ian Holm (Bilbo), Andy Serkis (Sméagol).


Colaboración y críticas:
BOLETÍN MINATURA
APARTADO 3006, C.P.: 10300,
CIUDAD DE LA HABANA, CUBA.
E-MAIL: aym @ ceniai.inf.cu (No funciona ninguna de las dos direcciones)
Asunto: miNatura

SÍGANOS HASTA
NUESTRO PRÓXIMO
NÚMERO

2 comentarios:

MAD dijo...

El cuento "La Hormiga" es del escritor argentino Marco Denevi y fue publicado en su libro "Falsificaciones".

Saludos

Monelle/Carmen dijo...

Así es amigo Mad, muchas gracias, no nos habíamos dado cuenta, que por un error en la edición del número de miNatura, se nos había quedado el encabezado de artista invitado por poner.
Saludos.
Carmen

Eres como escribes